Morelia, Mich., 15 de octubre (Reporte Digital).- La Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), festeja hoy su 90 aniversario de fundación, mismos años en los que ha logrado posicionarse como la escuela más importante de la entidad y bien reconocidas a nivel nacional.
Una de las principales razones por las cuáles la UMSNH, se ha visto en escaparates a nivel nacional, es porque de ella han surgido varios hombres y mujeres que se inmiscuyeron en oficios políticos o públicos y que han trascendido en la historia.
La Universidad Michoacana cuenta con 225 profesores en el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) y con 274 catedráticos con reconocimiento de perfil PROMEP, cifra record en toda la historia de la institución.
La Máxima Casa de Estudios, tiene antecedentes muy remotos, ya que su origen se da en el año de 1540 en la ciudad de Pátzcuaro, en ese entonces era llamada Colegio de San Nicolás Obispo y fue fundada por el español Vasco de Quiroga, posteriormente fue trasladada a la antigua Valladolid, hoy Morelia.
Actualmente la rectora es Silvia Figueroa Zamudio, y en la página oficial de la UMSNH ella misma cuenta la historia del plantel:
Vasco de Quiroga mostró, a lo largo de su gestión episcopal, especial preocupación por consolidar la naciente institución educativa; gracias a sus negociaciones, Carlos I de España expidió una Cédula Real el primero de mayo de 1543, en la que aceptaba asumir el patronazgo del colegio, con lo que a partir de esa fecha pasaba a ser el Real Colegio de San Nicolás Obispo.
En este Instituto se enseñaba lo indispensable para atender los servicios religiosos de los españoles y evangelizar a los indígenas, para fines del siglo XVII el Colegio de San Nicolás sufrió una profunda reforma en su reglamento y constituciones, que sirvió de base para la modificación al plan de estudios de principios del siglo XVIII, en el que entre otras cosas se incluyeron las asignaturas de Filosofía, Teología Escolástica y Moral.
Un Real Decreto del 23 de noviembre de 1797, concedió a San Nicolás el privilegio de incorporar las cátedras de Derecho Civil y Derecho Canónico a su estructura. Al comenzar el siglo XIX, podemos afirmar que el plantel atravesaba por los momentos más sólidos de su existencia y todo parecía indicar que se lanzaba a una carrera ascendente dentro del mundo intelectual novohispano.
Sin embargo, las consecuencias del movimiento de independencia acaudillado por un selecto grupo de maestros y alumnos nicolaitas, entre los que podemos mencionar a Miguel Hidalgo y Costilla, José Ma. Morelos, José Sixto Verduzco, José Ma. Izazaga e Ignacio López Rayón, llevaron al gobierno virreinal a clausurarlo.
Una vez consumada la independencia de México, la principal preocupación del nuevo gobierno se centró en la reorganización nacional con base en un nuevo proyecto, que contemplaba la educación dentro de las áreas prioritarias.
Con esta base legal, el gobernador Melchor Ocampo procedió a su reapertura el 17 de enero de 1847, dándole el nombre de Primitivo y Nacional Colegio de San Nicolás de Hidalgo, con ello se inició una nueva etapa en la vida de la institución.
En la segunda mitad del siglo XIX, la química, la física, la cosmografía, las matemáticas y la biología irrumpieron en las aulas nicolaitas; laboratorios y bibliotecas se enriquecieron con importantes adquisiciones realizadas por el gobierno michoacano en países europeos, al tiempo que su patrimonio se engrandecía con donaciones que le hacía el ejecutivo estatal provenientes de los bienes secularizados a los templos y conventos michoacanos.
Los aires de renovación que por esos años inundaron la entidad fueron portadores de bases sólidas, para la creación de una universidad en nuestro estado. Este proyecto se consolidó al triunfo de la Revolución Mexicana, cuando a escasos días de tomar posesión del gobierno de Michoacán, el ingeniero Pascual Ortíz Rubio tomó la iniciativa en sus manos, logrando establecer la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo el 15 de octubre de 1917.
Como integrantes del primer Consejo Universitario, se nombró a los directores de cada uno de los planteles y como rector al ingeniero Agustín Aragón, quien a pocos días renunció a su cargo por no aceptar la protesta constitucional a que lo obligaban los miembros del Congreso. Frente a este contratiempo la naciente institución quedó a la deriva, hasta que en 1918 fue designado el doctor Alberto Oviedo Mota como encargado de iniciar las actividades universitarias.
Por lo anterior la Universidad Michoacana es en la actualidad la institución de educación superior de mayor tradición en este estado. Cuenta con siete campus en el interior de Michoacán. En el 2006 su matricula llegó hasta los 45 mil estudiantes, no solo de la entidad sino también de otros estados, una cuarta parte de este registro son estudiantes de preparatoria.
En este año, la Máxima Casa de Estudios cuenta con 24 carreras profesionales entre licenciaturas e ingenierías, 19 posgrados, dos carreras de nivel técnico, y siete preparatorias o bachilleratos.