Morelia, Mich., 06 de agosto (Reporte Digital).- El peso retrocedió frente al dólar por segunda jornada consecutiva, en lo que se puede interpretar, en parte, como una toma de utilidades, después de que el pasado lunes alcanzó su mejor nivel en seis años, al romper a la baja la barrera de 10.90 unidades y, por otro lado, a la reducción en los diferenciales de tasas de interés de largo plazo existente entre México y Estados Unidos.
De acuerdo con el Banco de México, en operaciones al mayoreo, el tipo de cambio spot cerró el miércoles en 9.9295 unidades a la venta, lo que representó una pérdida de 2.45 centavos para el peso, semejante a 0.25 por ciento.
La volatilidad en el mercado cambiario aumentó. El diferencial entre la cotización máxima y mínima fue de 5.20 centavos, mayor a 4.10 de la jornada anterior.
La corrección al alza en el tipo de cambio spot alcanzó en las dos últimas sesiones 0.56 por ciento, situación que puede frenarse en dado caso que el dato de inflación en México para julio sea elevado, lo que mantendrá altos los diferenciales de tasas de interés de corto plazo a favor de nuestro país.
El promedio del mercado estima que el indicador general de los precios al consumidor y la subyacente podrían experimentar crecimientos de 0.50 y 0.39 por ciento, respectivamente.
De continuar las presiones alcistas sobre la inflación, aumentaría también la probabilidad de un nuevo incremento en la tasa de fondeo por parte del banco central, ubicada actualmente en 8.0 por ciento. A esta situación se agrega la decisión del pasado martes de la Reserva Federal de dejar sin cambio la tasa de fondos federales en 2.0 por ciento, lo que vuelve probable que el diferencial de las tasas de corto plazo entre México y Estados Unidos pueda incrementarse por arriba de los actuales 600 puntos base.
Sin embargo, la aplicación de una política monetaria restrictiva en nuestro país y la reciente baja en algunos commodities, puedan ayuda a anclar las expectativas inflacionarias para el mediano y largo plazo. Aunado a esta situación, la fuerte entrada de inversión extranjera al mercado de duda, ha contribuido a bajar las tasas de interés en el largo plazo en México.
Dicho fenómeno ha triado un contraste en el comportamiento de los diferenciales de tasas entre ambos países. Mientras el diferencial de tasas de corto plazo se ha incrementado hasta 600 puntos base, el de los bonos de 10 años ha pasado de 537 puntos a cerca de 470 actualmente.
En caso de que los diferenciales en la curva de largo plazo continúen disminuyendo, deberían contribuir en parte a suavizar o detener la fortaleza del peso, dado que en la actualidad la mayor parte de los recursos que se mueven en el mercado de deuda se encuentras en los bonos de largo plazo.
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