Por Antonio Soto Sánchez
Morelia, Mich., 30 agosto (Reporte Digital).- Uno podría pensar que con la derrota del PRI en las elecciones del año de 1997, fecha en la que perdió la mayoría de la Cámara de diputados, este partido finalmente se transformaría en una institución moderna, democrática y progresista, con nuevas y buenas prácticas entre sus miembros, actitudes renovadoras ante la sociedad y por supuesto también ante las instituciones del Estado Mexicano, sin embargo, esta fuerza política a pesar de la cantidad de derrotas que acumuló a lo largo de doce años, entre ellas haber perdido la Presidencia de la Republica en un par de ocasiones y haber perdido bastiones importantes en el País, todo ello contribuiría para que este partido se transformara profundamente y se presentara ante la población como un partido político distinto al que los electores rechazaron en no pocas ocasiones.